viernes, 28 de junio de 2013
fugaz felicidad
domingo, 2 de junio de 2013
Nada
Probablemente son rezagos de otra vida .
Ecatombe. Regreso a páginas escritas hace ya mucho tiempo para buscar aquello que lo siento perdido , pero ni la mas exigua pista Se muestra presente .
Es un monstruo y está al asecho, se camufla entre las sábanas y la rutina.
Me llena de desconfianza, me arruina me aniquila y se mofa a expensas mio .
Ya no se que está mal que está bien. Quien se burla o quien aniquila a quien .
Comienzo a ser feliz nuevamente pero pareciese que a la Inquilina que vive en mi no les de muy buen agrado verme sonriente.
Ya basta ! Fuera de mí
Ecatombe. Regreso a páginas escritas hace ya mucho tiempo para buscar aquello que lo siento perdido , pero ni la mas exigua pista Se muestra presente .
Es un monstruo y está al asecho, se camufla entre las sábanas y la rutina.
Me llena de desconfianza, me arruina me aniquila y se mofa a expensas mio .
Ya no se que está mal que está bien. Quien se burla o quien aniquila a quien .
Comienzo a ser feliz nuevamente pero pareciese que a la Inquilina que vive en mi no les de muy buen agrado verme sonriente.
Ya basta ! Fuera de mí
miércoles, 1 de mayo de 2013
Otra noche de vigilia...
Quito, 1 de mayo del 2013.
Mediado de semana e inicio de mes.
Nuevamente frente a la blancura insípida de la pantalla, intentando amalgamar palabras y tornarlas en frases que tengan por lo menos un ápice de cordura.
La lluvia ametralló las avenidas dejando en la penumbra, un sutil olor mojado en el asfalto, que me recuerda que transito en la metrópoli.
Los párpados como bloques de cemento insinúan que debo dormir; pero la mente ni se inmuta, alterada e irresponsable quiere continuar alerta.
Un fuerte dolor de espalda me agobia; al parecer el reflejo "incólume" de esa caída de hace más de cuatro años no pretende desaparecer; se encuentra arraigada a mi lado izquierdo y se hace visible (y sentible si existiese el término), cada vez que quiere.
Ríos y ríos de pensamientos que ya casi se transforman en océanos me distraen, zumban en mi cabeza. Pero lo peor de todo es que están cifrados y con el cansancio que me embarga no me es posible decodificarlos.
Y a estas alturas ya nada tiene sentido, es más ya ni sé para que es que escribo.
miércoles, 17 de abril de 2013
CON LAS PALABRAS ESTRANGULADAS
No he escrito, lo sé...Y que puedo hacer si las musas se esconden cuando estoy feliz.
No he escrito por falta de tiempo. De todas las excusas he recurrido a la más infame.
Busco hilar las letras sueltas en mi cabeza y lo único que alcanzo a formar son truncas ideas insípidas y precarias.
Pareciese al fin que algo mi ser quisiera engendrar, pero me encuentro frente a la pantalla en blanco asustada y las yemas de los dedos reposan inseguras sobre el teclado, hacen uno que otro golpe que va lanzando palabras secas que al instante son borradas, diluidas, estranguladas.
No puedo escribir, me siento enferma, todas las ideas colapsan en mi interior, a duras penas he logrado conjugar esta misiva que me insinúa que este será mi último escrito por un tiempo.
No he escrito por falta de tiempo. De todas las excusas he recurrido a la más infame.
Busco hilar las letras sueltas en mi cabeza y lo único que alcanzo a formar son truncas ideas insípidas y precarias.
Pareciese al fin que algo mi ser quisiera engendrar, pero me encuentro frente a la pantalla en blanco asustada y las yemas de los dedos reposan inseguras sobre el teclado, hacen uno que otro golpe que va lanzando palabras secas que al instante son borradas, diluidas, estranguladas.
No puedo escribir, me siento enferma, todas las ideas colapsan en mi interior, a duras penas he logrado conjugar esta misiva que me insinúa que este será mi último escrito por un tiempo.
martes, 26 de febrero de 2013
TIEMPO INFAME
La impaciencia.
La insensatez.
Desafíos que apuntan sus voraces ráfagas en busca de la mente, hacia los ojos, hacia los huesos.
Quisiera atrapar el tiempo.
Someterlo, aniquilarlo, retorcerlo con su misma impertinencia.
Tiempo... que palabra tan ordinaria, me repugna me revuelve las entrañas, me inyecta de rabia, de impotencia, de tristeza.
Y estás.
Y eres.
Cobarde! Porque aún sin poder verte, sin mostrarte como realmente eres, vas marcando los pasos de este infame minué.
martes, 29 de enero de 2013
LAS 100 COSAS MAS 16 DE TI
En todo el caos, solo es lo que es.
Me liberas, esbozas sonrisas en mí, me proteges y fluyes conmigo. Esas tus pestañas, la comisura de tus labios; con tus labios incluidos. Tus piernas, con el dedo gordo del pie derecho y aún más todavía el que le sigue. Tus hambres, cuando tomas mi mano, cuando me dices "preciosa", el sonido del celular al entrar tus llamadas; tus llamadas. Imaginar tu pasado, pensar en nuestros mañanas y en nuestras mañanas. Mi corazón acelerado al sentir que te acercas, tu desprolija cabellera escapándose. Cuando subes cuestas en la bici; tu bici, tu manera de caminar, cuando eres "condescendiente", tus pecados, tu sabor. La forma como me miras, tus manos en mi piel, tu olor, tu aliento en mi cuello, las cosquillas, esos besos apasionados al igual que los enfermos. Tus logros, tus sueños, tu valentía, tu audacia, ese orgullo que siento por ti. Esa cursilería que a diario nos abraza, esa luna que un día nos juntó, la voz de tus palabras, tu música, tu didgeridoo. El banquito, los ángeles, el anillo, el sonido de tu corazón cuando no entiendes mis silencios; tus silencios. Ese maldito e inevitable adiós. Tus costumbres, la familia, tu perro y sus juegos. Tus amigos, las sonrisas, las carcajadas, el llanto, las escapadas, los escondites, tu mala ortografía. Tus ojos tras las gafas, tus brazos con tu isla, el tatuaje que ya te hiciste, la punta de tu lengua; y toda ella. Lo que no puedo pronunciar, lo que pronuncio pero no lo escribo, tus pensamientos, yo en ellos y tú en los míos, tus pecas, tus mejillas. Tu humor, tus ocurrencias, tu incertidumbre. Tu rostro en las mañanas, la fuerza que produces en mí, tus ganas de continuar, mis días junto a ti, mis días sin ti, extrañarte, las rabietas, el descontrol, la reconciliación. Tus vicios y los míos contigo, ese brindar por cualquier cosa, ese disfrutar de cualquier cosa. La primera vez que me dijiste "te quiero", cuando me anime a decírtelo yo, cuando a los dos nos golpeó el amor. Tus ganas de tener hijos, tu comprensión al decirte que yo dudo, tu consuelo, tu paciencia, el dejarme ser. Tu alegría, tus tristezas, tu impotencia, tu manera de bailar, tus rugidos, tu cintura y todo lo que no puedo nombrar. El cielo sobre ti, caminar en la llovizna, el frío en nuestros cuerpos, el sol destellante en nuestras caras, tu sudor. Tus conversaciones, cuando me escuchas no sé si prestándome atención o no, cuando me escuchas en verdad, cuando te escucho yo. Cuando me explicas cosas que no sé, cuando te veo partir, lo frágil de nuestros sentimientos, lo poderoso de nuestro amor....
Caos, pero así como al comienzo, al final solo es lo que es.
Me liberas, esbozas sonrisas en mí, me proteges y fluyes conmigo. Esas tus pestañas, la comisura de tus labios; con tus labios incluidos. Tus piernas, con el dedo gordo del pie derecho y aún más todavía el que le sigue. Tus hambres, cuando tomas mi mano, cuando me dices "preciosa", el sonido del celular al entrar tus llamadas; tus llamadas. Imaginar tu pasado, pensar en nuestros mañanas y en nuestras mañanas. Mi corazón acelerado al sentir que te acercas, tu desprolija cabellera escapándose. Cuando subes cuestas en la bici; tu bici, tu manera de caminar, cuando eres "condescendiente", tus pecados, tu sabor. La forma como me miras, tus manos en mi piel, tu olor, tu aliento en mi cuello, las cosquillas, esos besos apasionados al igual que los enfermos. Tus logros, tus sueños, tu valentía, tu audacia, ese orgullo que siento por ti. Esa cursilería que a diario nos abraza, esa luna que un día nos juntó, la voz de tus palabras, tu música, tu didgeridoo. El banquito, los ángeles, el anillo, el sonido de tu corazón cuando no entiendes mis silencios; tus silencios. Ese maldito e inevitable adiós. Tus costumbres, la familia, tu perro y sus juegos. Tus amigos, las sonrisas, las carcajadas, el llanto, las escapadas, los escondites, tu mala ortografía. Tus ojos tras las gafas, tus brazos con tu isla, el tatuaje que ya te hiciste, la punta de tu lengua; y toda ella. Lo que no puedo pronunciar, lo que pronuncio pero no lo escribo, tus pensamientos, yo en ellos y tú en los míos, tus pecas, tus mejillas. Tu humor, tus ocurrencias, tu incertidumbre. Tu rostro en las mañanas, la fuerza que produces en mí, tus ganas de continuar, mis días junto a ti, mis días sin ti, extrañarte, las rabietas, el descontrol, la reconciliación. Tus vicios y los míos contigo, ese brindar por cualquier cosa, ese disfrutar de cualquier cosa. La primera vez que me dijiste "te quiero", cuando me anime a decírtelo yo, cuando a los dos nos golpeó el amor. Tus ganas de tener hijos, tu comprensión al decirte que yo dudo, tu consuelo, tu paciencia, el dejarme ser. Tu alegría, tus tristezas, tu impotencia, tu manera de bailar, tus rugidos, tu cintura y todo lo que no puedo nombrar. El cielo sobre ti, caminar en la llovizna, el frío en nuestros cuerpos, el sol destellante en nuestras caras, tu sudor. Tus conversaciones, cuando me escuchas no sé si prestándome atención o no, cuando me escuchas en verdad, cuando te escucho yo. Cuando me explicas cosas que no sé, cuando te veo partir, lo frágil de nuestros sentimientos, lo poderoso de nuestro amor....
Caos, pero así como al comienzo, al final solo es lo que es.
domingo, 27 de enero de 2013
EL VENENO DE LA DESCONFIANZA
Esas desgastantes dudas que me enredan.
Cómo puedo pisar con firmeza si desconfío de mi misma.
Cómo! si la mente, niña malcriada, hace berrinches cuando me descuido.
Cómo puedo pisar con firmeza si desconfío de mi misma.
Cómo! si la mente, niña malcriada, hace berrinches cuando me descuido.
Estoy segura de mis emociones, de eso que bulle dentro. Pero el vacío de mi pecho aún con tanto, no puede ser llenado; y es más, por instantes se siente gélido de soledad.
Ratos de amargura se avecinan, cuando una luz fatigada y ausente se cuela entre mis pestañas, haciendo nido en la pupila y entristeciendo la mirada.
Ratos de amargura se avecinan, cuando una luz fatigada y ausente se cuela entre mis pestañas, haciendo nido en la pupila y entristeciendo la mirada.
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