martes, 15 de septiembre de 2015

El que quiere celeste que le cueste.

Hago alusión a este refrán con tristeza, dolor, impotencia y sobre todo temor.
En estos últimos tiempos Quito se ha despertado e incluso ha tenido intenciones de retozar con un cielo "límpido en su celestura". Un cielo pomposo, en el que se anteponen las cúpulas y picos de las iglesias para que fotografos nacionales y extranjeros,  profesionales y noveleros se lleven un recuerdo de estampa.
Pero es Quito, con esta falta de nubes y lluvias (propias de estas épocas en septiembres pasados) el co participe de tan nefasta experiencia.
La ciudad arde. Se quema, nos quema. La quemamos. Nos quemamos. Estamos frente a un suicidio, porque si la ciudad la hacen los ciudadanos,  es una especie de inmolación.
Q vengan las aguas. Q la ciudad se oscurezca, mas con lluvia de agua purificante de las alturas y no con ceniza asfixiante de las entrañas...

lunes, 17 de agosto de 2015

En un mundo en paralelo...

Cuando una mujer entra a cierta edad, debe aprender a lidiar con una retahíla de preguntas y comentarios que, dependiendo del día del mes que sea sabrá afrontarlos, no hacerles caso, de pronto hasta fingir que no le afectan, si está de a malas que le afecten o por último y este es el más (o menos dependiendo del caso) acertado, responder casi como perro de Pavlov con todo un arsenal de argumentos.

Recuerdo (o no sé si estoy robando el recuerdo de alguien más) que cuando tenía unos seis o siete años en alguna ligera riña con mi madre y mi abuelo por "vaya usted a saber el porqué", finalicé mi round con un "cuando yo tenga mis hijos" haciendo alusión muy tonta e inocentemente a que mi yo del futuro sabría cómo educarlos de la mejor manera, supongo. Y esa fue, creo yo, la única ocasión que sentí o al menos pensé sentir tal vocación.


Luego cuando uno va configurando lo que llaman la personalidad, se da cuenta que hay otros intereses, otras metas, otros sueños más allá de lo que la moral, la ética, la familia, la moda o inclusive los ismos han impuesto. Y entonces sin saberlo siquiera te montas a toda la sociedad (toda entiéndase por la mayoría) en contra de ti; por que tus pensamientos, tus ideales, tus anhelos no se ajustan a lo que "dicen" es un designio de la naturaleza y lo más lindo del mundo (léalo con tono amelcochado).


Cierta vez, cuando fervorosamente manifestaba mi pensamiento radical de no tener hijos,  mi padre con voz seria y taciturna (al margen: siempre quise decir esa tan trillada frase) me dijo: "una mujer que no tiene hijos es como un árbol que no da frutos". Palabras que quedaron retumbando en la mente y hacían un pequeño orificio en el corazón. Era como si al final debía destruir un alma, o la suya o la mía. Preferí concluir ahí mi disertación y dejar pasar.


Y así cómo ya lo expuse antes las saetas en forma de incómodos discursillos o muy inapropiados consejos se hacen cada vez más intensas,  últimamente inclusive, se han convertido también en una especie de preocupación... será que no puedes? Pues no lo sé, nunca lo he intentado.


Algunos de los pasquines invisibles que frecuentan las conversaciones y que me hacen pensar que lo que quieren en verdad es asquearme, suenan más o menos como: "quien te va a cuidar en tu vejez?", "los hijos afianzan la relación", "no hay nada cómo tenerlo entre tus brazos", "desde el momento que nace no vas a volver a descansar pero vale la pena", "los hijos son una alegría"...  y bueno desisto de seguir porque la urticaria empieza a hacer mella.


A cambio (claro que casi siempre en mutis), alego que si no tengo hijos todo el dinero que en mi juventud haga va a ser todo mío y cuando envejezca tendré el suficiente para yo misma auspiciarme una linda casa de retiro; que con un hijo la relación se convertirá en un triángulo amoroso que en algunos casos no sale muy bien y a quien le toca salir injustamente en gran parte de los casos es al padre; que hay días en los que me pesa llevar hasta la cartera en el brazo y no tengo más que dejarla guardada en el armario; que amo descansar, dormir, no tener horarios (a excepción del trabajo, pero que si me aburro puedo dejarlo sin remordimiento); que levantarme junto al ser que amo, disfrutar una sobre mesa con mi familia, ver un lindo día, leer un libro, escribir, comer, salir con los amigos... es mi alegría.


Para terminar con esta testificación y a manera de defensa, quiero indicar que la única y válida razón que me hace pensar en dar vida a un ser, es el amor. Es el ver reflejada la felicidad de quien amo en los ojos de quien amaré. Es disfrutar de las sonrisas, de convertir un proyecto de vida de dos en una partecita más. Es levantarme junto a los seres que amo y amaré, es disfrutar con una familia en crecimiento, es ver un lindo día en compañía, leerle un libro a alguien, enseñarle lo que escribo, devorar juntos una cena y de vez en cuando si es que es posible, que nos visiten los amigos.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Un presente a los amigos...

Hoy durante el estrepitoso despertar, entre lagañas, pies fríos y chuchaqui; pongo stop al pitido de la alarma que se cuela entre mis sueños, acuchillándolos y matándolos en el acto e intento inútilmente levantarme, pero las pesadas cobijas me aprisionan. Empiezo a divagar, a tratar de recordar el ayer y las imágenes se disponen ante mí ligeras y borrosas. Algarabía, felicidad, festejo. Fin de la película. Retazos de recuerdos, de amistad en sepia y de amistad a full color. Pienso.


Mientras uno va desarrollándose en la vida, conoce seres que incluso cuando no están, están. Mismos rostros, (bueno tal vez no en lo físico pero si en la esencia), mismas voces, (bueno tal vez más carrasposas), mismas miradas, (bueno tal vez más arrugadas). En fin los mismos pero tan distintos que todavía nos reconocemos irreconocibles.

Y aún cuando los encuentros sean un tanto acometados (fugaces y esporádicos), es interesante saber que la imagen de su luz perdura a través de los distintos tiempos y las distintas vidas  y es más cautivador aún, saber que esta ilógica cenestesia incorpórea, es la que nos permite seguir siendo lo que somos: amigos. 

Varios círculos me envuelven, varios grupos, varias presencias, todas ellas aportando cúmulos de alegría, enseñanzas y distracciones. Conocer a quien conocí y cada cierto tiempo reconocerlo y reconocerla y cada cierto tiempo reconocerme a mí en él o ella, hace de este sentimiento, de este estado, de esta espiritualidad llamada amistad, un algo tan valioso, un "precioso", un milagro.

En estos tiempos (y en cual quier otro la verdad), quisiera dar un obsequio que perdure, quisiera demostrar mi legítimo cariño, quisiera dejar aunque sea una brizna de recuerdo para quien yo recuerdo. Fácil (bueno ni tanto) sería comerciar la amistad y entrar en gastos con grandezas o pequeñeces que puedan o no gustar a quien recibe. Pero quise más bien dar algo hecho con mis manos. Cuando pensé y pensé que podía ofrecer, casi me siento a llorar al ver que mis torpes manos no saben hacer nada bello... ni rico. Entonces empecé a unir y coser estas palabras esperando lograr algo lindo, algo de corazón, algo que demuestre todo mi amor por cada uno de ustedes.

Y aquí estoy... terminando este escrito, esperando que quien lo lea se sienta identificado y lo atesore como el presente ofrecido a mi buen amigo/a.

viernes, 28 de noviembre de 2014

Muséalo todo...

Qué es museable? Q no es museable? Cual es el límite de lo museable? Existe un límite?
Hoy por hoy el museo se ha convertido en un espacio ya no solo para un grupo de individuos "vip", sino que la sociedad en general (incluidos también los importantes ), se ha empoderado de estos espacios y por esta razón, los museos se deben a ellos. La prioridad de sus funciones también han ido desarrollándose en base a las necesidades y exigencias del público consumidor.
Y estas necesidades y exigencias también se van transformando con el tiempo. La sociedad direcciona que objetos quiere ver-conocer, que historia quiere contar y como quiere contarla; y además que no quiere ver, que quiere ocultar (tema para otro debate); entonces el museo se convierte en el portavoz de lo que sus usuarios quieren conocer y dar a conocer al resto (otro tema a debatir, la identidad).
La globalización y la mundialización, entendiéndolas, la primera netamente en el ámbito de mercado y capital económico y la segunda en aspectos de sociedad y cultura,  junto con las TIC,  han permitido acortar distancias, atravesar obstáculos (podríamos citar el lenguaje), acceder, aprender, aprehender y disfrutar de espacios, sitios y lugares lejanos.  Entonces, lo que la sociedad actual quiere ver y mostrar,  no es lo mismo que quiso ver y mostrar la sociedad, sin ir muy lejos, de fines del siglo pasado. 
Las interrogantes son varias: que es lo que ahora la gente, el ciudadano del mundo quiere ver y mostrar? Qué objetos vamos a presentar como gestores culturales y portavoces de la historia? Hasta que punto podemos mostrar un objeto vano (objetos de la cotidianidad) junto a una obra del artista de turno? Cómo debemos concatenarlo? Cómo debemos tamizar q exhibir y q no? Quién nos da la potestad de decidir que se cuenta y cómo se cuenta?

jueves, 20 de noviembre de 2014

Conservación de bienes culturales: plan y gestión

En los "espacios de la memoria" (museos, sitios arqueológicos, bibliotecas, archivos, entre otros),  la conservación de los bienes culturales se la debe manejar de forma transversal, siendo competencia de todas las áreas que conforman una u otra institución. 
Más allá de conocer las técnicas de conservación o restauración, lo cual es imperativo, por parte de todo el equipo de un museo, sitios arqueológicos, biblioteca o archivo a varios niveles dependiendo de sus cargos y funciones, lo que se debe plantear son propuestas macro que permitan alcanzar todas las metas de cada sitio.
Y como una de las metas de estos espacios de la memoria, es la salvaguarda y puesta en valor de sus colecciones, obras, objetos, bienes culturales en fin, habría que preguntarse: ¿Exactamente qué protegemos, de qué protegemos y cómo las protegemos?. Estas interrogantes permitirían generar planes y proyectos que ya sea a corto, mediano o largo plazo posibiliten el alcanzar dichas metas.  
Sería interesante que desde estos espacios se generen por ejemplo planes de gestión de riesgos, dentro de los cuales se esbocen diversas estrategias de  salvaguarda de los bienes; y sería aún más interesante que estas estrategias o el interés por diseñarlas, nazca desde los GADS y desde el Estado, de acuerdo a los lineamientos que den tanto los encargados de los organismos culturales como la comunidad que es para quien a fin de cuenta existen estos lugares.
Antes de plantear estrategias para la salvaguarda de los bienes culturales, se debe tener en claro ciertas definiciones tales como: riesgo, accidente, incidente, amenaza, vulnerabilidad, prevención, gestión de riesgos, entre otras. El conocer estos términos nos permitirá saber a qué nos enfrentamos en el momento de proponer uno u otro plan de acuerdo a nuestras necesidades.
A continuación presento los pasos  de un modelo metodológico que puede servir para elaborar planes de gestión de riesgos de bienes culturales en general.
MODELO METODOLÓGICO PARA IMPLEMENTACIÓN DE UN PLAN DE GESTIÓN DE RIESGOS
Un modelo metodológico no es más que el conjunto de normas y procedimientos básicos de actuación ante un factor de deterioro o amenaza, que debe tener en cuenta las la toma de decisiones, los procedimientos técnicos y a la sociedad. La metodología permitirá conocer de manera didáctica las medidas de prevención para reducir y/o mitigar el riesgo, no sólo sobre los objetos, si no sobre sus contenedores (museos, iglesias, bibliotecas, archivos, etc), así como del personal encargado y los usuarios. Los pasos a seguir dentro del modelo metodológico son:
1. Establecer el contexto. Definir los alcances y objetivos del plan.
2. Identificar, analizar y evaluar los riesgos
3. Establecer recursos
4. Aplicar medidas emergentes
5. Ejecutar planes de control de riesgos
6. Analizar la posibilidad de tratamientos directos en los bienes
7. Evaluación del plan
8. Monitoreo y difusión
Bibliografía
  • Meden, Susana. 2005 Conservación Preventiva: plan y gestión. Buenos Aires: Pontificia Universidad Católica de Argentina.
  • Ander Egg, Ezequiel y Aguilar María José. 1989. Cómo elaborar un proyecto: Guía para diseñar proyectos sociales y culturales. Buenos Aires: Talleres Gráficos Litodar
  • ICCROM. 2009. Manual de gestión de riesgos de colecciones. Roma: ICCROM.  http://unesdoc.unesco.org/images/0018/001862/186240s.pdf

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Espacios de la memoria

Se tiene claro que los museos, sitios arqueológicos, bibliotecas y archivos (y hoy por hoy también otros sitios), son los lugares donde se cuenta la historia y por ende son el hogar, en el doble sentido de la palabra, de la memoria social. Bajo esta premisa, ¿cómo se puede plantear una sinergia entre los distintos espacios de memoria? ¿qué medidas se pueden tomar para que exista una manera de simbiosis que permita contar la historia en conjunto y no segregada?
Desde mi punto de vista lo primero que se debe hacer (y que al parecer desde hace tiempos se quiere hacer en el Ecuador, pero que hasta ahora no se llega a ver una luz), es la conformación de los sistemas y redes; así, cada red y sistema se relacione con los otros y se pueda formar una especie de "organismo vivo", que se nutra, se desarrolle, sea interactivo, se reproduzca y se transforme) de espacios de la memoria.

La interdisciplina como pieza clave para la gestión de museos

Un museo se forma de la colección de piezas museables (llámense artefactos, objetos, obras, cosas o cómo quieran llamarse), del espacio donde se encuentran dispuestas las mismas y, no menos importante, del personal que está a cargo. 
Las colecciones pueden variar en cuanto a su naturaleza, origen o utilidad y pueden formarse de una mínima o extensa cantidad. Por su lado el inmueble donde se encuentra el museo puede ser grande o pequeño, moderno o antiguo, público o privado. Pero qué sucede con el personal de los museos?
Al igual que el continente y el contenido de un museo, el o los individuos que están a cargo de este, también pueden tener diferentes características que se forjen de acuerdo a las necesidades de cada sitio. Lo importante bajo mi consideración es que exista un equipo de trabajo integral. El museo no solo se conforma de colecciones y el museógrafo o museólogo. La gestión del museo comprende desde el personal de limpieza, el personal de seguridad, el administrador del inmueble, el curador, el restaurador, el equipo de diseñadores gráficos y multimedia,  los comunicadores y businessmen que vendan el producto museo, en fin... 
De acuerdo al origen, naturaleza y posibilidades de un museo,  se puede ir armando un equipo interdisciplinario. Pero no un equipo formado de buenas intensiones, en el cual a una sola persona se le encomiendan actividades varias y que deba forjarse bajo el lema de "ensayo y error". 
Lo que se requiere es, aún cuando nos implique un costo, o conformar un equipo de profesionales, que en el país sí los hay, o capacitar continuamente al personal con el que ya contamos en temas relacionados al museo, de acuerdo a sus habilidades. Como ya lo he mencionado, cualquiera de las dos opciones (personalmente sugiero que más conveniente es la primera) implican un gasto, que debe verse más bien como una inversión.

¿Qué huella dejamos a nuestros hijos?

  Sé que muchos no leerán la siguiente lista de enunciados y reflexiones, pero para aquellos a los que llamé su atención, les insto a que le...