jueves, 19 de septiembre de 2019

Los falsos verdaderos o la verdadera falsedad

En el libro La aventura de la información. De los manuscritos del Mar Muerto al imperio Gates,  Ramón Alberch y José Ramón Cruz, hacen referencia a “Los documentos falsos: Falsarios y falsificaciones que han hecho historia” e inician este capítulo con el significado del concepto de lo falso o la falsedad, a continuación hacen un recorrido por los  aspectos de los documentos: sus falsarios, el delito y sus condenas a través del tiempo, y exponen, cómo disciplinas tales como la diplomacia o la documentoscopía van en busca de atestiguar la verdad.

Los autores comienzan su discurso con la frase  “lo falso no es auténtico pero puede ser verdadero”, la cual evidencia hacia donde se dirige este texto. Un documento puede contener una verdad, una realidad, algo que existe y es;  pero este mismo puede ser o no original, es decir que si se determina que es una copia y se le quiere dar por original, pese a la verdad que arguye, este es considerado falso. 

La historia se ha erguido sobre documentos que son testigos de lo sucedido en determinado tiempo y  lugar, ganando con ello un valor incalculable; esta información es útil en varios campos y para diversos fines. Por tal motivo, estos documentos se ven expuestos a sufrir adulteraciones por variadas razones, siendo el factor monetario la más común.

Los autores evidencian la importancia de la escritura y los documentos desde su nacimiento por el 4.000aC; argumentan que existían personajes llamados escribas, quienes se encargaban de redactar tratados, escrituras de propiedad, registros y todo tipo de documento social o administrativo, para una comunidad que en su mayoría era analfabeta. He aquí que se demuestra el poder de la escritura, pocos eran los privilegiados presentándose como salvadores o inquisidores en cualquier aspecto de la vida cotidiana.

Alberch y Cruz, presentan casos de cómo desde las sociedades más antiguas, se hacían de signos que distinguiesen sus documentos, dándoles un tipo de autenticidad y dificultad para la falsificación;  y cómo estos pueblos, para que sus documentos no sufriesen algún grado de alteración, los confinaban en templos a vista y protección de las divinidades y de los sacerdotes que debían custodiar estos tesoros. Entre estas se refieren al templo Metroon en la ciudad de Atenas y al Tabularium en Roma, que protegían documentos tanto públicos como privados. Para la sociedad de ese entonces el tener sus documentos al resguardo de los dioses podría parecer algo seguro, no obstante podía existir la presencia de personas que no tuviesen miedo o respeto por los custodios y sus divinos castigos. A aquellos que cometiesen el delito de falsificación en la antigüedad, se les condenaba ya sea con la deportación, confiscación de bienes, trabajos forzados e inclusive, con pena de muerte, todo ello según el rango social que tuviesen.

Otro momento importante en la historia que manifiestan los autores, es la caída del Imperio Romano “que dio lugar a la disgregación de Europa en pequeños e inestables reinos feudales”, pasando de un Imperio donde existía mano de obra esclava y un comercio entre Roma y otras ciudades, a un sistema disperso, en el que reinaba el feudalismo, con una servidumbre como mano de obra y la prácticamente desaparición del comercio. Sin una producción mercantil extensa, los documentos administrativos empiezan a caer en desuso, mermando la realización de contratos, escrituras o cualquier tipo de trámite escrito. Con ello las sanciones también aminoraron, se decreta la Lex Romana Visigothorum que  dicta “la pena general de amputación del pulgar derecho, azotes y marcas infamantes, que en caso de testamento conlleva la adicional de devolución de bienes y beneficios”. Sin existir una fuerte actividad administrativa, la labor de custodiar los documentos la dejan a los monasterios y claustros.

La inestabilidad latente en estos siglos por las guerras entre reyes o las invasiones hace que los archivos terminen quemados y destruidos, destruyéndose a la vez las leyes, registros, contratos y todo lo que pudo estar presente en ellos. Alberch y Cruz nos dicen que: “...para recuperar las escrituras perdidas se recurre a los documentos reescritos o rehechos, que son reconstrucciones elaboradas en principio sin intención de fraude y muy numerosas hasta el siglo XI.”

Con ello queda dicho que mucha de la historia que nos llega a nuestras manos puede no ser la original, es decir el documento no es auténtico, pero por haberse transcrito igual o de similar manera en cuanto a su contenido, esta, la historia, sí es verdadera. Pero ocurre también que en estas transcripciones, muchos datos pudieron ser omitidos o lo que es peor aumentados y/o corregidos según beneficie a alguien. 

Para contrarrestar esta transgresión como ya los autores lo han dicho, se colocaban signos, sellos o marcas que autentifiquen un documento, pero estos podían ser vulnerados, es por ello que nace la Diplomacia, que se encarga de 

“estudiar a los documentos en sus aspectos formales: el tipo de soporte (barro, cera, pergamino, papel…), las formas de la escritura y los medios para registrarla (buril, pluma, maquina…), así como las partes y fórmulas empleadas en la redacción, y los signos que los acompañan (sellos y marcas), todo ello con la finalidad -entre otras- de reconocer y discernir los auténticos de los falsos.”

Para el siglo XIII con el surgimiento de la burguesía y el requerimiento por parte de esta de documentos nobiliarios, genealógicos y certificados de abolengo que avalen su linaje, los autores nos dicen, acrecienta la falsificación y los medios para combatirla también se desarrollan, mejorándose los procedimientos, las medidas de seguridad y “la especialización de los tipos documentales de acuerdo con la naturaleza de los actos que recogen”. Las penas continúan aminorando en algunos casos solo a multas o  cárcel, por ello el fraude se acrecienta y se extiende incluso a otras áreas fuera de las administrativas o públicas como por ejemplo la literatura. 

Con la Revolución Francesa, dicen los autores que se contrarresta la falsificación, al declararse la República en 1793, derogando todo documento antiguo que perdieron su valor y fuerza, quedando para ser recurso de investigación histórica. Es a partir de estas fechas que los escritos documentan gestas heroicas, o fabricación de mitologías que permitirán darle un espíritu a estos Estados nacientes.

En el siglo XX el fraude documental toma más cuerpo, “los delitos de falsedad en documento mercantil y en documento público acompañan los escándalos financieros y políticos tan abundantes en la época contemporánea.” Las técnicas de fraude mejoran y son más sofisticadas, mientras más necesarios se vuelven los documentos, más susceptibles a ser transgredidos, inclusive la disciplina para comprobar una falsificación cambia, a más de la diplomacia, surge la documentoscopía que cumple casi las mismas funciones. Pero el leitmotiv del falsario, nos dicen los autores, no ha cambiado y continúa hasta nuestros tiempos, y es el querer beneficiarse de manera ilícita muchas veces a costillas de incautos.

El Ecuador no ha estado exento de grandes fraudes o falsificaciones documentales, algunas posiblemente sin culpa o carácter de lucro, como la Historia del Reino de Quito del padre Juan de Velasco, que a palabras del historiador guayaquileño, Efraín Avilés, “es improbable y poco documentada, pero ese esfuerzo primigenio es notable”. O las falsificaciones que últimamente son parte de la comidilla diaria, como el título falso de Pedro Delgado, o la falsificación de certificados de votación, entre otras. 

Bibliografía

Alberch, Ramón y José Ramón Cruz Mundet. 2004. “Los documentos falsos: falsarios y falsificaciones…” en  La aventura de la información. De los manuscritos del Mar Muerto al imperio Gates. Madrid: Alianza Editorial. 29-54.

Diario El Universo, “Efrén Avilés: Ecuador vive de mentiras”, Domingo 06 de junio del 2004,  http://www.eluniverso.com/2004/06/06/0001/261/B047888F7F2148BD83E3D80C0FEAAD71.html

martes, 9 de julio de 2019

Herramientas de escritura. De las plumas de ave al bolígrafo



Introducción

Así como los soportes de escritura tuvieron su evolución, desde las inscripciones en tablas de arcilla, pasando por el papiro y pergamino para concluir en el papel elaborado a través de los tiempos con diversos materiales; los elementos o herramientas de escritura también tuvieron su desarrollo. En el presente documento se realizará una escueta revisión a dichos elementos, desde el uso de las plumas de ave, pasando por la plumilla metálica, y la estilográfica, para concluir en el uso del bolígrafo que perdura hasta la actualidad.
Para realizar este resumen, nos apoyaremos en el documento La escritura y lo escrito. Archivo Histórico Provincial de Álava,  editado por la Secretaría General Técnica del Ministerio de Cultura de España. (Navas y Sainz, ¿?)

Edad Media: La escritura con plumas de ave

Una vez que el pergamino sustituyó al papiro, permitió además que los elementos de escritura también cambien “debido a su lisura y consistencia, van a facilitar el empleo de la pluma de ave”, utilizándose sobre todo la de oca por su característica de flexibilidad, por lo tanto “más manejable y ágil”.
Para preparar la pluma como herramienta de escritura, al igual que con el cálamo, se debía realizar varios cortes o incisiones, primero uno largo de unos tres centímetros hasta la punta, luego rebajarlo hasta la mitad quedando una superficie plana en la que se hacía a su vez, un corte longitudinal de un centímetro y medio hasta la punta y se procedía a cortar los lados según el ancho de la escritura que se requería, por último se realizaba un corte oblicuo en la punta.
Es importante considerar que la pluma de ave supuso la aparición de la letra gótica libraría, que se desarrolla a partir de la letra carolina y que se extiende por toda Europa; al permitir con la flexibilidad y suavidad de la pluma, dibujar “formas angulosas con trazos gruesos y finos”.
Para la ejecución de la escritura, utilizando la pluma de ave, se debió emplear tintas como material que sustente la información sobre el soporte, la más antigua de estas, data del 2600 a.C, procedente de China y elaborada con negro de humo o carbón, mezclado con un aglutinante a base de agua y goma que difícilmente se degrada, por lo tanto es más estable que otras. Además de esta, se obtenían tintas de colores extraidas de pigmentos minerales y animales. 

Edad Moderna: el uso de plumillas metálicas

Remontándonos al siglo II d. C y una vez los chinos inventaron el papel a partir del uso de la seda, fueron los árabes quienes mejoraron su fabricación y lo introdujeron en Europa en el siglo X, empleando fibras de cáñamo, lino y algodón. Este elemento, me refiero al papel, presentaba grandes ventajas, por un lado su fabricación fue más ágil y económica y por otro, al igual que el pergamino, permitía utilizar ambas caras para la escritura, facilitando de esta manera el formato de libro.
Con la introducción de la imprenta en el siglo XV, el uso del papel se hará universal en cuanto este permite de mejor manera soportar la impresión, mas el uso de la imprenta, no evitó que se sigan elaborando escritos a mano, y en ese período la pluma de ave desplaza definitivamente al cálamo, consiguiendo una letra más redondeada que es la letra procesal, imperante en la Edad Moderna.
En el siglo XVIII, aparece el denominado plumín de acero o palillero o pluma metálica, que imita a la pluma de ave, con un ligero pero importante cambio: en la punta se incorporará un “pequeño depósito que permite almacenar una gota de tinta al introducirla en el tintero”.

Edad contemporánea: La pluma estilográfica y el uso del bolígrafo

Desde mediados del XIX el papel que se utilizará en varios lugares, es el elaborado con restos de papel y con papel reciclado que ocasionan que sean de baja calidad al emplear lejías y otros componentes para su limpieza y por ende tienen una menor vida útil que sus predecesores de trapos.
Pero en este período lo que sí mejora son las herramientas de escritura, “la pluma de acero, incorpora un depósito de tinta”, con lo cual se puede prescindir del tintero y de esta manera evitar que la tinta se riegue y tener que hacer borrones, de esta manera, “la escritura gana mucho en limpieza”. A este instrumento se le denomina estilográfica.
Por último, es en el siglo XX cuando aparece el bolígrafo, mediante la colocación en la punta de la pluma, de una bolita que se carga de tinta, la cual se desplaza por el papel, permitiendo de esta manera escribir sin que exista la necesidad de recargar el depósito. El bolígrafo es más cómodo rápido y además económico, por ello está vigente hasta la actualidad.

Referencias

Navas E. y Sainz J. (¿?). La escritura y lo escrito. Archivo Histórico Provincial de Álava. Álava, España: Secretaría General Técnica del Ministerio de Cultura.


15 de octubre de 2017

Nacimiento de la escritura y la evolución de los alfabetos

Escritura Sumeria


Introducción

En la entrada web “El origen de la escritura” de la página Histórico digital, se pone en consideración que el estudio de los pueblos a través de los tiempos, supuso dos etapas: una referente a la Prehistoria, antes de la escritura que puede estudiarse gracias la arqueología, y la Historia, que inicia con la invención de la escritura que llega a conocerse a través del estudio de documentos elaborados por el ser humano y la información que estos contienen del devenir de estas civilizaciones. He aquí donde radica la importancia, tanto de la invención de la escritura por parte de nuestros ancestros así como su composición y posterior investigación y análisis.
Se debe aclarar que si bien en la Pre historia, la existencia de imágenes y simbología expresada a través de manifestaciones gráficas en el denominado arte rupestre puede presentar cierto tipo de recuerdo, o a su vez las maracas en artefactos cerámicos o utensilios de hueso que signifiquen algún tipo de cuenta ya sea de días o productos comerciados e incluso identificando a personajes importantes, estas no son consideradas escritura como tal pero sí son relevantes para comprender el nacimiento de la misma.
El presente trabajo analizará el inicio de la escritura y su evolución, detallando su relación con las distintas culturas antiguas, examinando su evolución desde los pictogramas hasta la composición de alfabetos; con la finalidad de comprender y resaltar su importancia como una herramienta de comunicación al servicio, entre otras cosas, de la investigación.

El génesis. Primeras culturas y su relación con la escritura

En su artículo ¿Dónde surgió la escritura? Cuando el hombre cogió el lápiz, del segmento Misterios de la Ciencia de la revista Conocer, Garrido (¿?) nos confirma que a través de hallazgos arqueológicos, se puede determinar que en el 3100 a. C, en la ciudad de Ur al sur de Mesopotamia se encuentran unas tablillas con escritura cuneiforme, la cual sentó las bases para la aparición de los alfabetos.
En el libro Cronología de la escritura, la lectura y el libro del Gobierno del Estado de México. (2012), se plantea una estructura cronológica bastante escueta del origen y evolución de la escritura la cual se esquematiza a continuación:
·         3300 a.C. Mesopotamia.: Se empleaban tablillas de arcilla, en las que mediante un stilus, se realizaban incisiones a manera de triángulo o cuña, de donde proviene el término cuneiforme. Luego las tablillas eran “cocidas para darles solidez y durabilidad.”
·         2800 a. C Egipto: Se empleó corteza de la planta papiro, la cual se colocaba entrecruzada para que al secarse la savia producida sirviera como adhesivo. Este elemento era luego blanqueado y pulido para que se pueda escribir sobre él.
·         2700 a. C. Grecia y Roma: Debido a la prohibición de exportación de papiro por Egipto, en Grecia y Roma se comenzó a utilizar la piel curtida, raída y raspada de animales, especialmente de borrego denominada pergamino gracias a la ciudad de Pérgamo.
·         900 a.C Mesoamérica. Este proceso evolutivo de la escritura se dio independiente al acaecido en el antiguo continente. Se trata de un “sistema de signos combinando lologramas y elementos silábicos,” los cuales se “labraban en piedras o estucos o tiras de piel animal, cortezas o fibras vegetales”.
·         300 a. C. Alejandría: Con la intención de preservar el legado de la civilización griega, Alejandro Magno fundó en siglo III la Biblioteca de Alejandría, la cual fue la más grande de su época, perdida considerablemente gracias a un incendio que la consumió casi en su totalidad.
·         105 a. C. China: Los chinos inventan el papel elaborado a partir de la seda a principios y se utilizaba para envolver objetos, se le atribuye a Tsái Lun el promover el uso de estas fibras para utilizarlos como soporte de escritura.

De los pictogramas a la construcción de alfabetos. Entrada web “El origen de la escritura”

Una vez que las estructuras estatales fueron conformándose, era necesaria una organización más compleja, por esto que se creó una escritura que permitiera expresarse fácilmente y dejar por sentado una u otra idea o disposición. Esto supuso la creación de símbolos denominados pictogramas que identificaban un objeto con un dibujo esquematizado, estos evolucionaron en ideogramas que no es más que una simbología de palabras abstractas, en el cual la representación de un símbolo de un objeto de acuerdo a su ubicación y relación con otros símbolos, tiene una significación abstracta.
Al ser los pictogramas o ideogramas muy simples, con ellos no se podía “plasmar pensamientos más complejos”, es por ello que se acudió a identificar los sonidos o fonemas y con ello lo que se representaba en la escritura era la combinación de varios símbolos que representasen varios fonemas que articulen una palabra, este sistema era el logo-silabario.
La escritura egipcia al igual que la mesopotámica experimentó un desarrollo en principio de similares características, al ser la primera “inscritas en papiro o piedra no buscaron un sistema sencillo, por lo que el pictograma en la escritura egipcia se conservó pero con valor fonético al cual se le denominó fonograma”, posteriormente, se redujo el número de grafemas al prescindir de símbolos monolíteros y se utilizaban únicamente signos que representasen sílabas prescindiendo de las vocales. A estos símbolos se los puede denominar como proto alfabetos y son la base del fenicio. “Los griegos a su vez, tomaron este, añadieron letras con sonidos vocálicos, que se combinaban con las consonantes, conformando sílabas”, de esta manera nace el alfabeto, posteriormente surge el alfabeto latino cuyos primeros ejemplos datan en el VI a. C y evolucionan hasta el I.



Referencias

“El origen de la escritura” de la página Histórico digital http://historicodigital.com/el-origen-de-la-escritura.html
Garrido, G. (¿?). ¿Dónde surgió la escritura? Cuando el hombre cogió el lápiz. Revista Conocer Volumen ¿?, 66-69.
Gobierno del Estado de México. (2012). Cronología de la escritura, la lectura y el libro. México DF, México. Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal CEAPE.

15 de octubre de 2017


lunes, 8 de julio de 2019

ODA AL ANDAMIO



Oh frío andamio, cuanta falta me harás

Tú estuviste siempre
Ya sea para colocar molduras,
O limpiar con aguarrás.


Ahora que otros rumbos tengo en mente
La añoranza no ha de faltar;
De peldaño en peldaño
Me asía torpemente:
ya subía,
ya bajaba,
Pero sin mucho cavilar.

Y nos volveremos a ver;
De seguro,
Es la ley
Tú tan rígido,
Yo campante
Subiré por la enramada
De cualquier color metálica
Como el niño sube al árbol
O Don Quijote en Rocinante.
Algún día de algún año de hace mucho tiempo ya!

16-2-11

jueves, 4 de julio de 2019

Noches sin valeriana

Una comezón de no pertenencia que hostiga al cuerpo, lo vulnera, lo invade y lo hace incómodo. Once pm, doce pm, una am, dos am y así... Tres largas horas, con la mirada fija a la imaginada rosácea piel interna de los párpados. Ciento ochenta minutos con un zumbido que se tamiza a través del tímpano, supera al martillo, yunque y estribo, agazapándose por los pelillos de la cóclea y germinando en un cúmulo de ideas que se dispersan fugitivas entre los axiomas cerebrales de la inconsciencia.
Diez mil ochocientos segundos en los que brazos, piernas y dedos se colapsan, tiemblan sigilosamente para no despertar a la persona que guarda mi corazón recostada pocos sueños más adelante.
Como poder descolocar los miembros del mecanismo. Rotar los huesos y eyectar un brazo o una pierna, aquello que nos molesta. Sacarlo y comprimirlo dentro del velador. Guardarlo en el armario, sujetarlo con el arnés, artilugio con el que vino de fábrica y liberar al tronco escualo de lo que no encaja.

lunes, 29 de octubre de 2018

Noche de perros

Conseguir gafas de sol y disfrutar de la noche engamuzada sin opinión del corazón, mientras libros caen, libros caen, caen libres y deslumbran en su eterno deshojar, solo libres frente quien alguna vez fue el jolgorio de una chamizada.

Al instante se cuadrícula la palabra, bambolea entre las rejas y no retorna a su principio, escapa y es inútil detenerla, vive en la penumbra.

Frascos, cristales cataráticos que guardan en sus panzas alargadas y oblicuas, remembranzas de un ayer sin remedio, de un ayer construido con risas, estabienes y lamentos.

Desconectada, dentro de una sensación a mariposas negras arremolinadas en la esperanza, lucha contra su templanza, con sus dedos retira la amarillenta gaza que la ahoga y marchita y entonces...

De lo audaz a tu brillo. Pastillas pastillas cura milagrosa para desenvolver la sien, hasta que todo se desvanezca en la madrugada.

sábado, 4 de agosto de 2018

Las Rochunas, o las monedas falsas de la ceca de Potosí

Enclavado en el lugar denominado por Carlos I de España como Villa Imperial de Potosí, se avista imponente hasta nuestros días el Cerro Rico de Potosí, o Sumac Orko en lengua nativa, al que se considera una legendaria montaña argentífera, que desde mediados del siglo XVI hasta mediados del XVII, fue la mina de plata más grande del mundo.

De este “cerro hermoso” se desprenden algunas leyendas, una de ellas relata que en el siglo XV, el inca Huayna Capac estimó que en las entrañas de ese monte existía un precioso metal y mandó a sus vasallos sacarlo de la tierra; estos, al encontrarse en gran faena escucharon un bramido desde el interior de la montaña “Potoj” y una voz que les decía: “No saquéis la plata de este Cerro, porque es para otros dueños”. Los súbditos del inca salieron despavoridos gritando “Potocsi, Potocsi” que en su lengua quería decir “dio un gran estruendo”.

Otro relato refiere que este cerro fue descubierto (¿re descubierto?) hacia 1545 por Diego de Huallpa, indígena quechua que estaba al servicio del conquistador Juan de Villaroel. Huallpa perdió una de sus llamas mientras su tropilla pastaba en las faldas del cerro y al ir a su encuentro cayó el día. Para poder soportar el extremo frío de la noche encendió una hoguera y a la mañana siguiente, encontró entre los restos de la pira unos hilillos metálicos brillantes. A partir de entonces nació una intensa explotación en busca del tesoro que escondía la pacha mama.

Es en un sitio aledaño a este sagrado lugar, donde se fraguó una historia de estafas y desvergüenza, que se relata a continuación.
Con la conquista española, vinieron desde ultramar nuevas costumbres, nuevos alimentos, nuevos animales y también una nueva forma de “intercambio” a través del uso de monedas, pequeños pedazos de metal generalmente acuñados en forma de disco.

La primera ceca o casa de moneda de lo que hoy es Sudamérica se estableció en Lima, Perú, en 1568, pero al poco tiempo fue trasladada primero hacia La Plata -actual ciudad de Sucre en Bolivia- y luego a Potosí, lo cual supuso una ventaja, al encontrarse cerca del lugar de extracción y producción del mineral con el que las fabricaban, es decir, del mítico Cerro Rico. Fue en esta casa de moneda, donde a mediados del siglo XVII, se urdió el más grande fraude que sufrió el virreinato, que se vio “remecido por un escándalo de proporciones nunca antes vistas en una ceca americana”, que trascendió incluso hasta llegar al viejo continente.

Llamadas “macuquinas” las primeras monedas acuñadas en el nuevo continente, eran “trabajadas a golpe de martillo, cortadas irregularmente con tijera y selladas en cospeles de plata”. Esta forma de elaboración hacía que las mismas pudieran ser fácilmente adulteradas, al no contar con un formato regular, y es lo que durante un tiempo considerable sucedió.

Ya desde principios del XVII se conocían irregularidades en la acuñación de las monedas de plata en la ceca de Potosí, relacionadas con el incumplimiento de las normas establecidas en cuanto a fineza y peso. En concreto, durante el virreinato de Francisco de Borja y Aragón, entre 1618 y 1619, se contemplaron algunos signos de fraude, lo cual fue inútilmente comunicado a las autoridades peninsulares, que no hicieron mayor caso, aun cuando en 1623 en la Casa de la Contratación de Sevilla se realizó un ensaye en el que se evidenció una “preocupante falta de ley en las monedas procedentes de Potosí”. Estas anomalías continuarían en los siguientes mandatos, de un lado porque eran tapadas por los propios perpetradores del engaño, y de otro, porque los diferentes conflictos internos y externos que hubo de enfrentar Felipe IV en España le impidieron otorgar al tema la importancia que merecía.

Finalmente, el 15 de marzo de 1648, la Corona ordenó una investigación oficial, que sería llevada a cabo por Francisco Nestares Marín, Presidente de la Audiencia de Charcas, el más alto tribunal de apelación de la Corona española con sede en la ciudad de La Plata, quien luego de una exhaustiva pesquisa pudo determinar la causa, el alcance y los implicados de tremenda estafa.

Nestares Marín, formado en la inquisición, cuyo interés no se ligaba a la religión sino a la contabilidad, se instaló en la propia Casa de Moneda, y desde allí, inició una inteligente investigación criminal, reuniendo con paciencia los testimonios de los esclavos negros, integrando hechos y encajando contradicciones, hasta averiguar que, efectivamente, se reducía la pureza de las monedas y que la trama se maquinaba desde el poder y con la complicidad de muchos.

Esto ocurría bajo el gobierno del decimo quinto virrey del Perú, el marqués de Mancera (1639-1648), cuyo oidor Robles de Salcedo ya había efectuado previamente una inspección en la casa de amonedación encontrando irregularidades que, a pesar de ser comunicadas al virrey, no tuvieron mayor repercusión que la simple deportación de algunos ensayadores.
Nestares descubrió que a la cabeza del enredo estaban el ensayador Felipe Ramírez de Arellano, responsable de verificar la ley, fino o contenido intrínseco de los metales, y sobre todo, el industrial Francisco Gómez de la Rocha, abastecedor del precioso metal a las cecas, y allegado del virrey Mancera, con quien se contactaba a través de una criada de este último y a su vez pariente del industrial. Esta relación que se encuentra documentada, así como la manera de expresarse el virrey sobre el mencionado proveedor de metales, hace suponer que la adulteración de moneda se forjaba a vista y paciencia del gobernante.

El extremeño de la Rocha, “bizarro soldado aventurero que, a fuerza de tentar a la suerte y aprender a sacar partido del arte del embuste en asuntos crematísticos”, se ocupó en un inicio en el comercio de coca, proporcionada por una india que fuera su amante, labor que le forjó una cuantiosa fortuna. Adquirió posteriormente derechos de explotación minera y luego de alguno que otro traspié, comenzó a disfrutar de un notable patrimonio en muy corto tiempo. Con ello logra postularse para ser alcalde de la ciudad “al amparo de las amistades tejidas con la nobleza del lugar”. A partir de entonces, a decir de Fernando del Rosal, “le nació la filantropía, y donaba dinero a la Iglesia Católica, derrochaba su riqueza en festividades religiosas, vestía ropas de príncipe y se hacía acompañar de una cohorte de civiles, como el séquito de súbditos de un monarca.”

Una vez desenmascarado el escándalo, el pueblo comenzó a denominar a las monedas de baja ley que fueron parte de este contubernio como “rochunas”, dejando así para la historia el nombre de un noble, no tan noble, señor.

Las fallas detectadas registraron faltantes de hasta el sesenta por cien del fino en las monedas, las cuales que tuvieron que ser reducidas en su valor, las de ocho reales a cuatro y en misma proporción las de más bajas denominaciones, quedando devaluada la moneda potosina, y afectada en consecuencia la economía española. Las Casas de Moneda se vieron obligadas a emprender una veloz y esforzada labor de fundición y reacuñación de la moneda perulera.

La intriga concluyó con la condena a muerte tanto de Francisco Gómez de la Rocha cómo de Felipe Ramírez de Arellano. Nestares Marín cumplió con su misión, no porque se lo pusieran fácil pues a punto estuvo de ser envenenado por una esclava bajo órdenes de Gómez de la Rocha, sino por su obsesivo denuedo que le llevó a vencer obstáculos, dificultades y amenazas.

En 1654, casi 30 años después de que se iniciaran las prácticas ilegales en la colonia española, Gómez de la Rocha fue ejecutado a garrote y expuesto su cuerpo a la vista pública. La confiscación de todos sus bienes no pudo suplir la pérdida monetaria de la Real Hacienda. Por su parte Ramírez Arellano fue llevado a la horca. Un siglo después, en el “Resumen de los once cuadernos de los autos de la visita del señor Pedro de Tagle” se encuentra detallada la pena sufrida por éste y dice: “A esto sigue la sentencia pronunciada sin que conste de la fecha a condenar a que dicho Phelipe Ramíres fuese sacado de la prisión en que se hallaba y que por las calles acostumbradas fuese manifestado su delito (el qual ezpressa en la cavesa del processo fue por el mal uso de su oficio de ensaidor y la falsa moneda que labró) y después llebado a la horca de tres palos de la plaza pública de Potosí, y que fuese ahorcado, y que cortada después su cabeza se pusiese en un Escarpio sobre las puertas de la Casa de la Moneda de donde no fuese quitada vajo de varias penas que expresa: y assi mismo le condena en perdimiento y confiscazión de sus bienes para el fisco”.

Los habitantes del Nuevo Mundo constataron así la autoridad e influencia del rey, a pesar de la distancia.

Máster en Pericia Caligráfica y Documentoscopia (online), UDIMA – Fundación Behavior & Law

¿Qué huella dejamos a nuestros hijos?

  Sé que muchos no leerán la siguiente lista de enunciados y reflexiones, pero para aquellos a los que llamé su atención, les insto a que le...