martes, 22 de octubre de 2019

L´affaire Dreyfus (Caso de racismo, falsificaciones y error judicial)

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https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20190919/47461862317/caso-dreyfus-antisemitismo.html

Suceso francés de repercusión internacional, en el que se entrelazaron el espionaje, las intrigas, la división política y el error judicial

Introducción

En el presente trabajo se realizará un breve resumen del Caso Dreyfus, proceso que se inició en Francia en 1894 y que duró 12 años; en el cual, el capitán judeo francés Alfred Dreyfus fue acusado de “traición a la patria” en cuanto se dijo que había filtrado información militar secreta a Alemania. Este caso tuvo repercusión no solo dentro del país si no a nivel internacional ya que se trató en palabras de Silvia Cherem (2004): “uno de los antisemitismos más virulentos que hasta entonces se conociera y quedó para la historia como un vergonzoso ejemplo del conflicto de intereses que prevalece entre la ética y la política”.

Para realizar esta síntesis, nos basaremos en el artículo "La historia absuelve a Dreyfus" del diario El Tiempo (1994), en el artículo "El affaire Dreyfus y el laberinto de la conspiración" de José Pacheco, escrito en la revista Letras Libres (1999) y en el artículo de Silvia Cherem: Nedda Anhalt: "El affaire Dreyfus sigue abierto" escrito en la revista Casa del Tiempo. Posteriormente, se realizará un análisis de las circunstancias y el contexto en el que se desarrolló este caso, lo que permitirá llegar a las respectivas conclusiones.

Resumen

Francia, 1894. El mayor Hubert Joseph Henry, subjefe de contra espionaje del Ministerio de Guerra francés, intercepta un documento dirigido al agregado militar alemán en París, el coronel Maximilien von Schwarzkoppen. Este bordereau era una lista de documentos estratégicos militares que habían sido puestos en venta. Se podía suponer que únicamente un “oficial del estado mayor podía tener acceso a ellos” y entre estos se apuntaba como posible conspirador al ingeniero politécnico Alfred Dreyfus, todo ello bajo la premisa de que Dreyfus a más de ser judío era “alsaciano, es decir casi alemán, y hablaba el maldito idioma del enemigo” (Pachecho, 1999). Aun cuando este “era uno de los pocos judíos que logró ascender en la milicia francesa y, creyendo en los valores libertarios de igualdad que su país ofrecía, desdeñó su identidad judía y se asumió como "profundamente francés"(…)”

Una vez inculpado, el oficial Dreyfus en medio de tretas, fue sometido a una prueba caligráfica en la cual como parte del análisis se observaría que “si temblaba, era culpable; si se mantenía sereno, estaba fingiendo”. Con las pruebas realizadas se pudo observar que su letra se asemejaba a la del documento implicatorio, pero esto no podía tomarse como única e indudable prueba ya que, “en una época en que la escuela francesa había unificado los rasgos caligráficos de todos los estudiantes y en la medida en que los rasgos de un pulso se parecen a los rasgos de otra persona con la misma edad y la misma instrucción”, no era de extrañarse que los rasgos tengan cierta similitud.

Al encontrarlo culpable, Dreyfus fue degradado. Le arrancaron sus insignias, rompieron su espada y lo hicieron caminar ante una multitud que gritaba frases antisemitas. Aun cuando muchos deseaban que fuera condenado a muerte por alta traición, fue sentenciado a cadena perpetua en la Isla del Diablo en la Guyana Francesa, lugar inhóspito, infernal, “donde agonizaba siendo vigilado día y noche, sin poder dormir ni hablar con nadie y enfermando de malaria.”

En 1896, el mayor (¿o coronel?) Marie Georges Picquart, quien sería jefe del Departamento de Inteligencia francés, encontró entre la basura del agregado Schwarzkoppen un petit bleu, una carta dirigida al mayor Ferdinand Walsin Esterhazy. Utilizando documentos con su escritura evidenció que la letra de este y del bordereau eran idénticas, comprobando que era Esterhazy y no Dreyfus el espía al servicio de Alemania. Se dice que Picquart despreciaba a los judíos, pero estaba convencido de la inocencia de Dreyfus y por ello empezó a hacer investigaciones personales, que ratificaron su creencia en la culpabilidad de Esterhazy.

Este personaje, Esterhazy, era parisino de nacimiento. Se dice era “simpático y buen conversador, mitómano, ingrato, ladrón, estafador, cruel con las mujeres, copropietario de un burdel, asiduo escribiente de “La Libre Parole” (…) Sus perpetuas deudas y sus muchas amantes lo llevaron a venderse a los alemanes(Pacheco, 1999). Se habrían encontrado cartas de años anteriores en las que aseveraba su odio hacia Francia. Estas serían las pruebas de que era él, el verdadero culpable.

La milicia francesa con estas nuevas pruebas, en vez de juzgar a Esterhazy, trasladó a Picquart a Túnez alejándolo del caso. Hubert Henry empezó a falsificar documentos que inculpaban a Dreyfus e incluso a Picquart y, Esterhazy, sostuvo que los argumentos contra él “eran calumnias judías y que si Francia le fallaba iba a recurrir a la protección del Káiser, soberano de su familia”. (Pacheco, 1999). En 1898, Henry confesó que fue él quien elaboró esta documentación incriminatoria en la oficina de inteligencia en la que trabajaba y posteriormente se suicidó. (Cherem, 2004)

Esterhazy fue absuelto y huyó a Inglaterra, donde terminó sus años sin ser puesto tras las rejas, lo que provocó que Emile Zola, escritor francés muy reconocido dentro y fuera de su país, escribiese una carta abierta al presidente Félix Faure titulada: “Yo acuso”, en la que declaraba que: 

"La verdad está en marcha y nada la detendrá. El caso no ha comenzado hasta hoy, porque sólo hoy las posiciones están claras: por un lado los culpables que no quieren que se haga justicia; por otro, los justicieros que darán la vida porque se haga... Cuando se entierra a la verdad, la verdad se concentra, adquiere tal fuerza explosiva que, el día en que salta, hace volar todo con ella.",  

con lo cual “perdió todo: su obra, su fortuna y hasta su vida”.

En este contexto, “por vez primera en la historia los intelectuales reunieron firmas de apoyo desplegados en la prensa con el fin de oponerse al poder monolítico del Estado”. Este levantamiento de intelectuales indujo a que en 1889, el gobierno “llevara a cabo un nuevo juicio”, pero los militares condenaron por segunda vez a Dreyfus ya que no eran capaces de “asumir su fragilidad y reconocer la conspiración. Sin embargo, esta vez la corte marcial absurdamente añadió el lema: "con circunstancias atenuantes" para poder cambiar la sentencia, en lugar de cadena perpetua, a diez años, la mitad de los cuales ya había cumplido”. (Cherem, 2004).

Con el país dividido en dos y la amenaza de guerra civil, al nuevo presidente Loubet no le quedó más remedio que indultar a Dreyfus. En 1906 Dreyfus fue rehabilitado. Se anularon todos los cargos y en la misma Escuela Militar de su degradación se le restauraron su espada y todas sus insignias y fue hecho caballero de la Legión de Honor. (Pacheco, 1999).

Conclusiones

Bajo los antecedentes descritos y apoyados en los artículos revisados se puede concluir que:
Alfred Dreyfus fue un chivo expiatorio, acusado y condenado mediante un juicio, que empleó como única prueba un documento falsificado, todo ello, basándose en un sentimiento antisemita que al parecer emergía entre los ciudadanos franceses. De acuerdo a lo que dice Nedda Anhalt en el artículo de Silvia Cherem (2004) “vivo con la convicción de que este caso alude al pasado, pero también al presente. El affaire Dreyfus fue un crimen contra el espíritu del ser humano y, en especial, en contra del judaísmo”.

Lo más patético es que a Dreyfus, una sociedad militar, civil y el propio Estado, lo tacharon de traidor a la patria, por ser un espía. Fueron los otros los que lo inculparon falsificando documentos, avivando una conspiración contra un hombre que ni se imaginaba que sucedería en ese fatídico día, a quien le “robaron los mejores años de su vida, no vio crecer a sus hijos, lo separaron de su mujer, lo acusaron de un crimen que no cometió”.

Al final de esos 12 años parecería que hubo una reivindicación, pero esto no es así. “Los culpables nunca fueron perseguidos, los archivos fueron empapados de discreción y posteriormente destruidos, y el injusto affaire no sólo transformó para siempre la vida de todos los integrantes de la familia Dreyfus, sino también del novelista Émile Zola quien escribió su célebre J´accuse y murió misteriosamente asfixiado en 1902, de Picquart —jefe de la Sección de Estadística, quien descubrió evidencia de la inocencia de Dreyfus y al haberla hecho pública ante sus superiores fue apresado e incriminado como "espía" y traidor— y además de las comunidades judías que fueron nuevamente un blanco perfecto como chivos expiatorios.” (Cherem, 2004).

Este caso, si bien se encuentra cerrado y acaeció hace más de un siglo, considero que de cierta forma aún está vigente al día de hoy. Por un lado, los aspectos racistas, xenófobos o simplemente de no alinearnos con la ideología del otro han producido que en varias esferas de la sociedad se incurra en injusticias, y por otro, el uso o abuso del poder corrompe a la justicia y permite que bajo cualquier medio se opte por la falsificación o alteración de pruebas para salvarse de ser juzgados por crímenes imputables y condenar al otro.

Referencias

Cherem S. (2004, febrero) Nedda Anhalt: "El affaire Dreyfus sigue abierto" Casa del Tiempo Recuperado de http://www.uam.mx/difusion/revista/feb2004/cherem.html
Pacheco J. (1999, 31 de marzo). El affaire Dreyfus y el laberinto de la conspiración Letras Libres. Recuperado de http://www.letraslibres.com/mexico/el-affaire-dreyfus-y-el-laberinto-la-conspiracion
Redacción El Tiempo. (1994, 30 de enero). La historia absuelve a Dreyfus. El Tiempo. Recuperado de http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-28282


2017

jueves, 19 de septiembre de 2019

Los falsos verdaderos o la verdadera falsedad

En el libro La aventura de la información. De los manuscritos del Mar Muerto al imperio Gates,  Ramón Alberch y José Ramón Cruz, hacen referencia a “Los documentos falsos: Falsarios y falsificaciones que han hecho historia” e inician este capítulo con el significado del concepto de lo falso o la falsedad, a continuación hacen un recorrido por los  aspectos de los documentos: sus falsarios, el delito y sus condenas a través del tiempo, y exponen, cómo disciplinas tales como la diplomacia o la documentoscopía van en busca de atestiguar la verdad.

Los autores comienzan su discurso con la frase  “lo falso no es auténtico pero puede ser verdadero”, la cual evidencia hacia donde se dirige este texto. Un documento puede contener una verdad, una realidad, algo que existe y es;  pero este mismo puede ser o no original, es decir que si se determina que es una copia y se le quiere dar por original, pese a la verdad que arguye, este es considerado falso. 

La historia se ha erguido sobre documentos que son testigos de lo sucedido en determinado tiempo y  lugar, ganando con ello un valor incalculable; esta información es útil en varios campos y para diversos fines. Por tal motivo, estos documentos se ven expuestos a sufrir adulteraciones por variadas razones, siendo el factor monetario la más común.

Los autores evidencian la importancia de la escritura y los documentos desde su nacimiento por el 4.000aC; argumentan que existían personajes llamados escribas, quienes se encargaban de redactar tratados, escrituras de propiedad, registros y todo tipo de documento social o administrativo, para una comunidad que en su mayoría era analfabeta. He aquí que se demuestra el poder de la escritura, pocos eran los privilegiados presentándose como salvadores o inquisidores en cualquier aspecto de la vida cotidiana.

Alberch y Cruz, presentan casos de cómo desde las sociedades más antiguas, se hacían de signos que distinguiesen sus documentos, dándoles un tipo de autenticidad y dificultad para la falsificación;  y cómo estos pueblos, para que sus documentos no sufriesen algún grado de alteración, los confinaban en templos a vista y protección de las divinidades y de los sacerdotes que debían custodiar estos tesoros. Entre estas se refieren al templo Metroon en la ciudad de Atenas y al Tabularium en Roma, que protegían documentos tanto públicos como privados. Para la sociedad de ese entonces el tener sus documentos al resguardo de los dioses podría parecer algo seguro, no obstante podía existir la presencia de personas que no tuviesen miedo o respeto por los custodios y sus divinos castigos. A aquellos que cometiesen el delito de falsificación en la antigüedad, se les condenaba ya sea con la deportación, confiscación de bienes, trabajos forzados e inclusive, con pena de muerte, todo ello según el rango social que tuviesen.

Otro momento importante en la historia que manifiestan los autores, es la caída del Imperio Romano “que dio lugar a la disgregación de Europa en pequeños e inestables reinos feudales”, pasando de un Imperio donde existía mano de obra esclava y un comercio entre Roma y otras ciudades, a un sistema disperso, en el que reinaba el feudalismo, con una servidumbre como mano de obra y la prácticamente desaparición del comercio. Sin una producción mercantil extensa, los documentos administrativos empiezan a caer en desuso, mermando la realización de contratos, escrituras o cualquier tipo de trámite escrito. Con ello las sanciones también aminoraron, se decreta la Lex Romana Visigothorum que  dicta “la pena general de amputación del pulgar derecho, azotes y marcas infamantes, que en caso de testamento conlleva la adicional de devolución de bienes y beneficios”. Sin existir una fuerte actividad administrativa, la labor de custodiar los documentos la dejan a los monasterios y claustros.

La inestabilidad latente en estos siglos por las guerras entre reyes o las invasiones hace que los archivos terminen quemados y destruidos, destruyéndose a la vez las leyes, registros, contratos y todo lo que pudo estar presente en ellos. Alberch y Cruz nos dicen que: “...para recuperar las escrituras perdidas se recurre a los documentos reescritos o rehechos, que son reconstrucciones elaboradas en principio sin intención de fraude y muy numerosas hasta el siglo XI.”

Con ello queda dicho que mucha de la historia que nos llega a nuestras manos puede no ser la original, es decir el documento no es auténtico, pero por haberse transcrito igual o de similar manera en cuanto a su contenido, esta, la historia, sí es verdadera. Pero ocurre también que en estas transcripciones, muchos datos pudieron ser omitidos o lo que es peor aumentados y/o corregidos según beneficie a alguien. 

Para contrarrestar esta transgresión como ya los autores lo han dicho, se colocaban signos, sellos o marcas que autentifiquen un documento, pero estos podían ser vulnerados, es por ello que nace la Diplomacia, que se encarga de 

“estudiar a los documentos en sus aspectos formales: el tipo de soporte (barro, cera, pergamino, papel…), las formas de la escritura y los medios para registrarla (buril, pluma, maquina…), así como las partes y fórmulas empleadas en la redacción, y los signos que los acompañan (sellos y marcas), todo ello con la finalidad -entre otras- de reconocer y discernir los auténticos de los falsos.”

Para el siglo XIII con el surgimiento de la burguesía y el requerimiento por parte de esta de documentos nobiliarios, genealógicos y certificados de abolengo que avalen su linaje, los autores nos dicen, acrecienta la falsificación y los medios para combatirla también se desarrollan, mejorándose los procedimientos, las medidas de seguridad y “la especialización de los tipos documentales de acuerdo con la naturaleza de los actos que recogen”. Las penas continúan aminorando en algunos casos solo a multas o  cárcel, por ello el fraude se acrecienta y se extiende incluso a otras áreas fuera de las administrativas o públicas como por ejemplo la literatura. 

Con la Revolución Francesa, dicen los autores que se contrarresta la falsificación, al declararse la República en 1793, derogando todo documento antiguo que perdieron su valor y fuerza, quedando para ser recurso de investigación histórica. Es a partir de estas fechas que los escritos documentan gestas heroicas, o fabricación de mitologías que permitirán darle un espíritu a estos Estados nacientes.

En el siglo XX el fraude documental toma más cuerpo, “los delitos de falsedad en documento mercantil y en documento público acompañan los escándalos financieros y políticos tan abundantes en la época contemporánea.” Las técnicas de fraude mejoran y son más sofisticadas, mientras más necesarios se vuelven los documentos, más susceptibles a ser transgredidos, inclusive la disciplina para comprobar una falsificación cambia, a más de la diplomacia, surge la documentoscopía que cumple casi las mismas funciones. Pero el leitmotiv del falsario, nos dicen los autores, no ha cambiado y continúa hasta nuestros tiempos, y es el querer beneficiarse de manera ilícita muchas veces a costillas de incautos.

El Ecuador no ha estado exento de grandes fraudes o falsificaciones documentales, algunas posiblemente sin culpa o carácter de lucro, como la Historia del Reino de Quito del padre Juan de Velasco, que a palabras del historiador guayaquileño, Efraín Avilés, “es improbable y poco documentada, pero ese esfuerzo primigenio es notable”. O las falsificaciones que últimamente son parte de la comidilla diaria, como el título falso de Pedro Delgado, o la falsificación de certificados de votación, entre otras. 

Bibliografía

Alberch, Ramón y José Ramón Cruz Mundet. 2004. “Los documentos falsos: falsarios y falsificaciones…” en  La aventura de la información. De los manuscritos del Mar Muerto al imperio Gates. Madrid: Alianza Editorial. 29-54.

Diario El Universo, “Efrén Avilés: Ecuador vive de mentiras”, Domingo 06 de junio del 2004,  http://www.eluniverso.com/2004/06/06/0001/261/B047888F7F2148BD83E3D80C0FEAAD71.html

martes, 9 de julio de 2019

Herramientas de escritura. De las plumas de ave al bolígrafo



Introducción

Así como los soportes de escritura tuvieron su evolución, desde las inscripciones en tablas de arcilla, pasando por el papiro y pergamino para concluir en el papel elaborado a través de los tiempos con diversos materiales; los elementos o herramientas de escritura también tuvieron su desarrollo. En el presente documento se realizará una escueta revisión a dichos elementos, desde el uso de las plumas de ave, pasando por la plumilla metálica, y la estilográfica, para concluir en el uso del bolígrafo que perdura hasta la actualidad.
Para realizar este resumen, nos apoyaremos en el documento La escritura y lo escrito. Archivo Histórico Provincial de Álava,  editado por la Secretaría General Técnica del Ministerio de Cultura de España. (Navas y Sainz, ¿?)

Edad Media: La escritura con plumas de ave

Una vez que el pergamino sustituyó al papiro, permitió además que los elementos de escritura también cambien “debido a su lisura y consistencia, van a facilitar el empleo de la pluma de ave”, utilizándose sobre todo la de oca por su característica de flexibilidad, por lo tanto “más manejable y ágil”.
Para preparar la pluma como herramienta de escritura, al igual que con el cálamo, se debía realizar varios cortes o incisiones, primero uno largo de unos tres centímetros hasta la punta, luego rebajarlo hasta la mitad quedando una superficie plana en la que se hacía a su vez, un corte longitudinal de un centímetro y medio hasta la punta y se procedía a cortar los lados según el ancho de la escritura que se requería, por último se realizaba un corte oblicuo en la punta.
Es importante considerar que la pluma de ave supuso la aparición de la letra gótica libraría, que se desarrolla a partir de la letra carolina y que se extiende por toda Europa; al permitir con la flexibilidad y suavidad de la pluma, dibujar “formas angulosas con trazos gruesos y finos”.
Para la ejecución de la escritura, utilizando la pluma de ave, se debió emplear tintas como material que sustente la información sobre el soporte, la más antigua de estas, data del 2600 a.C, procedente de China y elaborada con negro de humo o carbón, mezclado con un aglutinante a base de agua y goma que difícilmente se degrada, por lo tanto es más estable que otras. Además de esta, se obtenían tintas de colores extraidas de pigmentos minerales y animales. 

Edad Moderna: el uso de plumillas metálicas

Remontándonos al siglo II d. C y una vez los chinos inventaron el papel a partir del uso de la seda, fueron los árabes quienes mejoraron su fabricación y lo introdujeron en Europa en el siglo X, empleando fibras de cáñamo, lino y algodón. Este elemento, me refiero al papel, presentaba grandes ventajas, por un lado su fabricación fue más ágil y económica y por otro, al igual que el pergamino, permitía utilizar ambas caras para la escritura, facilitando de esta manera el formato de libro.
Con la introducción de la imprenta en el siglo XV, el uso del papel se hará universal en cuanto este permite de mejor manera soportar la impresión, mas el uso de la imprenta, no evitó que se sigan elaborando escritos a mano, y en ese período la pluma de ave desplaza definitivamente al cálamo, consiguiendo una letra más redondeada que es la letra procesal, imperante en la Edad Moderna.
En el siglo XVIII, aparece el denominado plumín de acero o palillero o pluma metálica, que imita a la pluma de ave, con un ligero pero importante cambio: en la punta se incorporará un “pequeño depósito que permite almacenar una gota de tinta al introducirla en el tintero”.

Edad contemporánea: La pluma estilográfica y el uso del bolígrafo

Desde mediados del XIX el papel que se utilizará en varios lugares, es el elaborado con restos de papel y con papel reciclado que ocasionan que sean de baja calidad al emplear lejías y otros componentes para su limpieza y por ende tienen una menor vida útil que sus predecesores de trapos.
Pero en este período lo que sí mejora son las herramientas de escritura, “la pluma de acero, incorpora un depósito de tinta”, con lo cual se puede prescindir del tintero y de esta manera evitar que la tinta se riegue y tener que hacer borrones, de esta manera, “la escritura gana mucho en limpieza”. A este instrumento se le denomina estilográfica.
Por último, es en el siglo XX cuando aparece el bolígrafo, mediante la colocación en la punta de la pluma, de una bolita que se carga de tinta, la cual se desplaza por el papel, permitiendo de esta manera escribir sin que exista la necesidad de recargar el depósito. El bolígrafo es más cómodo rápido y además económico, por ello está vigente hasta la actualidad.

Referencias

Navas E. y Sainz J. (¿?). La escritura y lo escrito. Archivo Histórico Provincial de Álava. Álava, España: Secretaría General Técnica del Ministerio de Cultura.


15 de octubre de 2017

Nacimiento de la escritura y la evolución de los alfabetos

Escritura Sumeria


Introducción

En la entrada web “El origen de la escritura” de la página Histórico digital, se pone en consideración que el estudio de los pueblos a través de los tiempos, supuso dos etapas: una referente a la Prehistoria, antes de la escritura que puede estudiarse gracias la arqueología, y la Historia, que inicia con la invención de la escritura que llega a conocerse a través del estudio de documentos elaborados por el ser humano y la información que estos contienen del devenir de estas civilizaciones. He aquí donde radica la importancia, tanto de la invención de la escritura por parte de nuestros ancestros así como su composición y posterior investigación y análisis.
Se debe aclarar que si bien en la Pre historia, la existencia de imágenes y simbología expresada a través de manifestaciones gráficas en el denominado arte rupestre puede presentar cierto tipo de recuerdo, o a su vez las maracas en artefactos cerámicos o utensilios de hueso que signifiquen algún tipo de cuenta ya sea de días o productos comerciados e incluso identificando a personajes importantes, estas no son consideradas escritura como tal pero sí son relevantes para comprender el nacimiento de la misma.
El presente trabajo analizará el inicio de la escritura y su evolución, detallando su relación con las distintas culturas antiguas, examinando su evolución desde los pictogramas hasta la composición de alfabetos; con la finalidad de comprender y resaltar su importancia como una herramienta de comunicación al servicio, entre otras cosas, de la investigación.

El génesis. Primeras culturas y su relación con la escritura

En su artículo ¿Dónde surgió la escritura? Cuando el hombre cogió el lápiz, del segmento Misterios de la Ciencia de la revista Conocer, Garrido (¿?) nos confirma que a través de hallazgos arqueológicos, se puede determinar que en el 3100 a. C, en la ciudad de Ur al sur de Mesopotamia se encuentran unas tablillas con escritura cuneiforme, la cual sentó las bases para la aparición de los alfabetos.
En el libro Cronología de la escritura, la lectura y el libro del Gobierno del Estado de México. (2012), se plantea una estructura cronológica bastante escueta del origen y evolución de la escritura la cual se esquematiza a continuación:
·         3300 a.C. Mesopotamia.: Se empleaban tablillas de arcilla, en las que mediante un stilus, se realizaban incisiones a manera de triángulo o cuña, de donde proviene el término cuneiforme. Luego las tablillas eran “cocidas para darles solidez y durabilidad.”
·         2800 a. C Egipto: Se empleó corteza de la planta papiro, la cual se colocaba entrecruzada para que al secarse la savia producida sirviera como adhesivo. Este elemento era luego blanqueado y pulido para que se pueda escribir sobre él.
·         2700 a. C. Grecia y Roma: Debido a la prohibición de exportación de papiro por Egipto, en Grecia y Roma se comenzó a utilizar la piel curtida, raída y raspada de animales, especialmente de borrego denominada pergamino gracias a la ciudad de Pérgamo.
·         900 a.C Mesoamérica. Este proceso evolutivo de la escritura se dio independiente al acaecido en el antiguo continente. Se trata de un “sistema de signos combinando lologramas y elementos silábicos,” los cuales se “labraban en piedras o estucos o tiras de piel animal, cortezas o fibras vegetales”.
·         300 a. C. Alejandría: Con la intención de preservar el legado de la civilización griega, Alejandro Magno fundó en siglo III la Biblioteca de Alejandría, la cual fue la más grande de su época, perdida considerablemente gracias a un incendio que la consumió casi en su totalidad.
·         105 a. C. China: Los chinos inventan el papel elaborado a partir de la seda a principios y se utilizaba para envolver objetos, se le atribuye a Tsái Lun el promover el uso de estas fibras para utilizarlos como soporte de escritura.

De los pictogramas a la construcción de alfabetos. Entrada web “El origen de la escritura”

Una vez que las estructuras estatales fueron conformándose, era necesaria una organización más compleja, por esto que se creó una escritura que permitiera expresarse fácilmente y dejar por sentado una u otra idea o disposición. Esto supuso la creación de símbolos denominados pictogramas que identificaban un objeto con un dibujo esquematizado, estos evolucionaron en ideogramas que no es más que una simbología de palabras abstractas, en el cual la representación de un símbolo de un objeto de acuerdo a su ubicación y relación con otros símbolos, tiene una significación abstracta.
Al ser los pictogramas o ideogramas muy simples, con ellos no se podía “plasmar pensamientos más complejos”, es por ello que se acudió a identificar los sonidos o fonemas y con ello lo que se representaba en la escritura era la combinación de varios símbolos que representasen varios fonemas que articulen una palabra, este sistema era el logo-silabario.
La escritura egipcia al igual que la mesopotámica experimentó un desarrollo en principio de similares características, al ser la primera “inscritas en papiro o piedra no buscaron un sistema sencillo, por lo que el pictograma en la escritura egipcia se conservó pero con valor fonético al cual se le denominó fonograma”, posteriormente, se redujo el número de grafemas al prescindir de símbolos monolíteros y se utilizaban únicamente signos que representasen sílabas prescindiendo de las vocales. A estos símbolos se los puede denominar como proto alfabetos y son la base del fenicio. “Los griegos a su vez, tomaron este, añadieron letras con sonidos vocálicos, que se combinaban con las consonantes, conformando sílabas”, de esta manera nace el alfabeto, posteriormente surge el alfabeto latino cuyos primeros ejemplos datan en el VI a. C y evolucionan hasta el I.



Referencias

“El origen de la escritura” de la página Histórico digital http://historicodigital.com/el-origen-de-la-escritura.html
Garrido, G. (¿?). ¿Dónde surgió la escritura? Cuando el hombre cogió el lápiz. Revista Conocer Volumen ¿?, 66-69.
Gobierno del Estado de México. (2012). Cronología de la escritura, la lectura y el libro. México DF, México. Consejo Editorial de la Administración Pública Estatal CEAPE.

15 de octubre de 2017


lunes, 8 de julio de 2019

ODA AL ANDAMIO



Oh frío andamio, cuanta falta me harás

Tú estuviste siempre
Ya sea para colocar molduras,
O limpiar con aguarrás.


Ahora que otros rumbos tengo en mente
La añoranza no ha de faltar;
De peldaño en peldaño
Me asía torpemente:
ya subía,
ya bajaba,
Pero sin mucho cavilar.

Y nos volveremos a ver;
De seguro,
Es la ley
Tú tan rígido,
Yo campante
Subiré por la enramada
De cualquier color metálica
Como el niño sube al árbol
O Don Quijote en Rocinante.
Algún día de algún año de hace mucho tiempo ya!

16-2-11

jueves, 4 de julio de 2019

Noches sin valeriana

Una comezón de no pertenencia que hostiga al cuerpo, lo vulnera, lo invade y lo hace incómodo. Once pm, doce pm, una am, dos am y así... Tres largas horas, con la mirada fija a la imaginada rosácea piel interna de los párpados. Ciento ochenta minutos con un zumbido que se tamiza a través del tímpano, supera al martillo, yunque y estribo, agazapándose por los pelillos de la cóclea y germinando en un cúmulo de ideas que se dispersan fugitivas entre los axiomas cerebrales de la inconsciencia.
Diez mil ochocientos segundos en los que brazos, piernas y dedos se colapsan, tiemblan sigilosamente para no despertar a la persona que guarda mi corazón recostada pocos sueños más adelante.
Como poder descolocar los miembros del mecanismo. Rotar los huesos y eyectar un brazo o una pierna, aquello que nos molesta. Sacarlo y comprimirlo dentro del velador. Guardarlo en el armario, sujetarlo con el arnés, artilugio con el que vino de fábrica y liberar al tronco escualo de lo que no encaja.

lunes, 29 de octubre de 2018

Noche de perros

Conseguir gafas de sol y disfrutar de la noche engamuzada sin opinión del corazón, mientras libros caen, libros caen, caen libres y deslumbran en su eterno deshojar, solo libres frente quien alguna vez fue el jolgorio de una chamizada.

Al instante se cuadrícula la palabra, bambolea entre las rejas y no retorna a su principio, escapa y es inútil detenerla, vive en la penumbra.

Frascos, cristales cataráticos que guardan en sus panzas alargadas y oblicuas, remembranzas de un ayer sin remedio, de un ayer construido con risas, estabienes y lamentos.

Desconectada, dentro de una sensación a mariposas negras arremolinadas en la esperanza, lucha contra su templanza, con sus dedos retira la amarillenta gaza que la ahoga y marchita y entonces...

De lo audaz a tu brillo. Pastillas pastillas cura milagrosa para desenvolver la sien, hasta que todo se desvanezca en la madrugada.

¿Qué huella dejamos a nuestros hijos?

  Sé que muchos no leerán la siguiente lista de enunciados y reflexiones, pero para aquellos a los que llamé su atención, les insto a que le...