Sujeto mi alma del meñizco y se me resbala sin contemplación.
Hirviente escalofrío por la espínica espina dorsal.
Alfileres como espadas incrustadas en la sien.
Te recuerdo con mi olfato.
Te arrancaré el corazón y me lo comeré.
No me dejes, aunque vilmente te arrebate de un solo tirón tu respiración.
28 de agosto 2011
domingo, 6 de noviembre de 2011
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